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Los planetas personales

En el sistema solar se pueden contemplar ocho planetas, sin contar la Tierra: Mercurio, Venus, Marte, Júpiter, Saturno, Urano, Neptuno y Plutón. La Astrología tiene además en cuenta a las luminarias: La Luna y El Sol.

Básicamente, la Astrología estudia y reconoce estos diez cuerpos celestes citados que actúan como energías en su influencia astrológica. Son los agentes que se movilizan en el escenario de la carta astral y que van vestidos con el ropaje de cada signo. Así pues, no es lo mismo tener a Marte en el signo de Aries que en el de Piscis.

Tanto El Sol como La Luna, Mercurio, Venus y Marte se consideran luminarias y planetas personales, con una energía más personalizada y accesible en su influencia astrológica. Marte y Júpiter están separados por un cinturón de asteroides que, de alguna manera, delimita el espacio exterior del interior, más inconsciente y que podríamos denominar psicológico.

 

El Sol

Es el punto central del sistema solar al cual pertenecemos. Su movimiento aparente, ya que en realidad es la Tierra la que gira alrededor de él, es de aproximadamente 365 días, que es lo que tarda en dar la vuelta al horóscopo. En el ámbito astrológico y psicológico, representa nuestro impulso interior para llegar a ser nosotros mismos y expresar nuestra esencia. Simboliza el objetivo a alcanzar en nuestra vida. Se le representa mediante un círculo: es el esquema de la totalidad, como lo infinito, que no tiene principio ni fin. El individuo con su propia identidad que, sin embargo, forma parte de una identidad mayor. El Sol, en la carta astral, representa el lugar donde podemos destacar, ser únicos y especiales. Es un punto focal importante, ya que está relacionado con lo que vamos a aprender y experimentar para llegar a ser nosotros mismos como individuos únicos. El Sol nos guía con su luz y desvanece las sombras de la noche. Es el símbolo de la actitud consciente y racional y la imagen que exponemos al mundo exterior. Está relacionado mitológicamente con el dios Apolo. Representación de la exaltación del espíritu y sus manifestaciones, como el arte, el orden, lo sublime. Pero también puede ser la competitividad y la arrogancia.

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La Luna

Es el objeto más cercano a la tierra, de la que la separan sólo 380,000 kilómetros. Tiene fases y da vueltas alrededor de nuestro planeta. Brilla, reflejando la luz solar. El tiempo que hay entre dos lunas nuevas (cuando la Luna está en conjunción con el Sol) es de 29 días y medio, lo que aproximadamente tarda en dar toda la vuelta al horóscopo. Pasa por una de las fases y su ciclo está relacionada con el ciclo femenino, por lo que está estrechamente unida a la mujer; pasa de Luna nueva a Luna creciente, luego a Luna llena y después a Luna decreciente, para empezar de nuevo el ciclo. Está relacionada con fluctuación, sentimientos cambiantes, ciclos de muerte y renacimiento interior. La Luna nueva, lo saben los campesinos, es buena para sembrar e iniciar algo nuevo y cuando hay Luna llena hay una gran exaltación instintiva; por eso las leyendas asocian la transformación del hombre lobo a esa fase, ya que aflora el lado más animal e instintivo. Su reino es la noche y puebla nuestros sueños de imágenes, que pueden ser maravillosas o aterradoras. Nos habla con el lenguaje instintivo y al alma más allá de lo racional y evidente. Misteriosa y fecunda, es la dueña de nuestras emociones más creadoras, que reemplazan a la lógica de la luz del día. Una de las imágenes mitológicas asociadas a la Luna es Artemisa, hermana gemela de Apolo, diosa virgen, independiente y cazadora que representa el lado salvaje de la naturaleza, así como la fidelidad a uno mismo en cuanto a las propias emociones interiores. En la carta astral, la Luna es el termómetro que mide el grado emocional de la persona, indica a qué cosas es receptiva y dónde tiende a ser más fluctuante. Así como el Sol es el principio masculino, la Luna es el femenino. Si el Sol es exteriorización, la Luna tiende hacia la interiorización. El Sol es lo objetivo y la Luna lo subjetivo. Sin embargo, el hecho de que la Luna refleje la luz del Sol revela cómo se ha interiorizado lo consciente y exterior.

En la carta astral, la Luna está relacionada con los instintos, los hábitos aprendidos en la infancia y la madre. Cuando una persona “Se relaja” puede mostrar su signo lunar. Así pues, una persona con el Sol en Aries y la Luna en Cáncer puede dejar ver su lado sentimental y receptivo si se siente relajada y abandona su tendencia guerrera e impulsiva racional de Aries en un momento dado. Su influencia simboliza la tendencia natural a adaptarse e indica en qué punto somos más sensibles a las influencias ajenas, dónde nos dejamos moldear más fácilmente. Por lo que allí también estarán reflejadas las pautas aprendidas en la familia y en la cultura a la que pertenecemos. Nos atrae hacia ella un sentimiento de permanencia y seguridad, por eso simboliza la madre.

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Mercurio

Es el planeta más cercano a la órbita del Sol y el que posee el movimiento más rápido, lo separan 57 millones de kilómetros y su tiempo orbital de 88 días y está cada 44 en conjunción con el Sol. Planeta muy pequeño de 5,000 kilómetros de diámetro. Astrológicamente, simboliza la manera en que percibimos y ordenamos las informaciones que recibimos. Tiene que ver con cómo pensamos, comprendemos y nos comunicamos. Es el planeta que contacta con la esencia, que es el Sol, su intermediario. Refleja la curiosidad que aporta el conocimiento, la auto expresión, los procesos mentales y en qué sitio pone cada uno su foco de atención. Para conocer cómo es el intelecto de un individuo, debemos mirar cómo está Mercurio en su carta astral. En el detallista signo de Virgo, será sumamente analítico, mientras que en Piscis puede indicar una mente intuitiva y visualizadora. Mitológicamente está relacionado con el Hermes griego y el Mercurio romano. Protector de los caminos y los viajeros, se le reconoce por su casco a lado y su báculo. Se suponía que su vara mágica producía las ganancias, tanto ganadas como robadas; por lo que cada vez que nos encontramos algo inesperadamente en el camino, recibimos un regalo de Mercurio. Dios móvil e inquieto, es también el más travieso de todos los dioses del Olimpo. Sin embargo, también es el alquimista transmutador, que está representado por la carta de “El Mago” en el Tarot.

Protector de comerciantes y negocios, también guarda relación con la palabra y variadas profesiones, como el periodismo. El punto donde uno tiene a Mercurio en su carta astral es donde hay más inquietud, nerviosismo, curiosidad y movilidad, donde la persona utiliza más la mente y la comunicación.

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Venus

Le sigue en la órbita solar a Mercurio, en cuanto a posición y rapidez de movimiento. Su diámetro es de 12,000 kilómetros aproximadamente. Está separado del Sol por 107 millones de kilómetros. Su tiempo de órbita es de 225 días y está más cerca de la Tierra que Mercurio. Mercurio y Venus, vistos desde la Tierra parecen como si se movieran alrededor del Sol. Ambos planetas son estrellas de la tarde o la mañana, de ahí sus denominaciones populares de “Lucero del alba” o “Lucero vespertino”.

Venus es el astro más brillante del firmamento después del Sol y la Luna, y está rodeado de una densa capa nubosa, de naturaleza todavía desconocida. Contemplado desde la Tierra, es extraordinariamente bello, con un aspecto a la vez suave y brillante.

Venus parece ser el planeta más constante y armónico de todos, y representa la satisfacción de una persona cuando ha realizado su deseo. Venus en la carta astral indica lo que uno ama, le gusta y satisface. Este planeta está vinculado al arte, la creatividad, la seducción, la belleza y la armonía.

Es el principio del placer, la sensualidad y el amor. Su función es conjugar los distintos elementos para llegar a la armonía y el equilibrio, que estimularán el placer.

Mitológicamente está relacionado con la Afrodita griega y la Venus romana y latina, diosas del amor, la gracia y la fecundidad, por eso nos empuja a enamorarnos y a ser receptivos a la belleza, el placer y el gozo. Nos impulsa a fusionarnos con nuestro entorno y a establecer relaciones agradables con los demás en lugar de discutir.

Las personas astrológicamente marcadas por el planeta Venus suelen ser muy seductoras, refinadas, dulces, amables, diplomáticas y armoniosas; odian las disputas y los conflictos. Se dice de ellas que llevan el cinturón de Afrodita pues con frecuencia son enamoradizas y magnéticas.

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Marte

Es el cuarto planeta del sistema solar, después de Mercurio, Venus y la Tierra. Guarda una distancia media del Sol de unos 227 millones de kilómetros y tarda 687 días en dar la vuelta a su alrededor. Marte es más pequeño que la Tierra, ya que su diámetro es de unos 6800 kilómetros. Se le conoce como el planeta rojo y sufre violentas tormentas de polvo. En la superficie de Marte se observan unos cráteres parecidos a los que presenta la Luna y su brillo es más cambiante que el del resto de los planetas. Marte dispone de dos satélites llamados “Deimos” (Terror) y “Fobos” (Temor). Si Venus es energía femenina, Marte encarna la fuerza masculina.

Representa astrológicamente al guerrero que se propone conquistar alguna cosa, llegar a una meta. Simboliza la acción, la búsqueda, la iniciativa y el riesgo; también la sexualidad. Marte es un planeta enérgico y fortalecedor; y esta energía, si se canaliza positivamente, indica construcción, libertad, iniciativa, persistencia, ímpetu y fuerza, pero si se canaliza negativamente puede significar agresividad, brutalidad y espíritu temerario. La posición del planeta Marte en la carta astral refleja dónde actuamos como guerreros, auto afirmativamente y con iniciativa, o dónde nos convendría actuar de esta forma. También habla del grado de movilidad de una persona.

Hace unos cuantos años, los Gauquelin, un matrimonio de científicos, realizaron un estudio astrológico intensivo y estadístico con numerosos casos reales y comprobaron que muchos deportistas tenían a Marte en una posición destacada del horóscopo, casi todos en la parte superior. Ello indica hasta qué punto el movimiento, la fuerza física, la actividad y el ímpetu actúan directamente sobre los nativos de Marte, que suelen ser rápidos, dinámicos y competitivos, así como luchadores, enérgicos y viriles.

Mitológicamente está relacionado con el dios griego Ares, (de donde viene el nombre del signo de Aries, cuyo planeta regente es Marte) y el Marte romano. La ciudad de Roma fue su principal centro de adoración, donde disponía de dos templos de culto. Dios de la guerra, representa la fuerza física en el combate, el espíritu temerario y la energía vital.

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